domingo, 28 de diciembre de 2008

EL OLOR DEL ALMA

Vi mi rostro apacible, como dormida, en medio de aquellos que lloraban “sipi sipi”(dícese de la persona que llora jalando los mocos) , estaba mi cuerpo tendido en una mesa, vi mi rostro muy “posheca”(pálida) , vi a mis pequeños hijos dormidos a un lado y a los más grandes llorando al lado de mis hermanos, quise acercarme y de un empujón, caí en medio de ese tumulto de llanto.

Caminaba con mi machete en mano, un 28 de diciembre de 1948, mi esposo había fallecido un mes atrás, producto de una picadura de una “naca naca”, nadie hizo nada por ayudarlo, solo lo encontré muerto, tirado en el “emponado”, en el tobillo derecho la Mordedura, al costado yacía en dos partes el autor del crimen, al parecer lo mordió, y el corto la víbora en dos partes.
Cada Noche Lloraba en silencio, para que mis menores hijos no me escuchen y se contagien de mi pena y desesperación, pero la vida tenía que seguir, tenía que seguir por mis hijos.


Caminaba con mi hermana menor, ella me conversaba, yo sin prestar atención seguía caminado solo pensando que días atrás recorría este mismo camino con el que fue por 25 años mi amado.


cuando de repente, un grito , me advierte de la presencia de una “naca naca”, tarde fue mi reacción cuando ya me había mordido, solo pude ver al maldito animal, prendido de mi tobillo, inmediatamente caí, y los ojos se me cerraron como una televisión antigua, dejando un punto de luz en el medio.

Quise abrir los ojos, pero la excesiva luz que había en medio me dejo cegada, poco a poco mis ojos se acoplaban a la luz. Cuando una voz conocida dijo mi nombre.

_María, maría, abre los ojos, levántate.
_abrí mis ojos y lentamente reconocí esa voz, a lo que solo atine a decir: ¡compadre¡
_si comadre soy yo, aquí ya tengo varios años.
_compadre, pero Ud. se murió hace más de 6 años.
_SI comadre, desde entonces estoy aquí en este reino de luz
_donde estoy exactamente?
_Este es el cielo
_el cielo? pero no veo a Dios
_el cielo tiene varias partes, como una ciudad, ahora estas en lo que se podía llamar la entrada.

La entrada era como un inmenso campo verde ni un solo árbol, solo pasto verde, con un hermoso cielo azul, nada de flores, solo campo verde y cielo azul con una paz que nunca en mi vida había conocido. Caminamos por largo rato hasta que llegamos a puertas de una ciudad, la puerta era de muy buena madera, era muy grande cerca de 6 metros de alto, y de 3 de ancho, la puerta se abrió lentamente y vi esa ciudad hermosa llena de personas que caminaban tranquilamente por sus calles, con vestiduras blancas.
_ es aquí donde vivo comadre – añadió mi compadre-
_aquí vives? y si es el cielo donde están los ángeles?
_ ya te dije que aquí todo tiene un orden y los ángeles están en otro lado.
_mira maría, todo este lugar es hermoso, y tu puedes venir a vivir acá – conversábamos mientras caminábamos-
_esto es hermoso, pero. . .
_Mamita María! mami! – la voz de un pequeño niño me llamó-
Voltee y vi a mi pequeño hijo que perdí cuando el apenas tenía 6 años.
_Mami! mírame! tengo amiguitos! mami, gracias por venir, te extraño mamita
_me acerque y vi el rostro de mi pequeño, su piel tan lozana, una sonrisa brillante y sus ojos grandes, negros, con su cabello crespo. Mi corazón latió fuerte y abrace a mi hijo, una lagrima salió instantáneamente.
_No llores mamita, no ves que estoy bien?
_mi voz se apago, un nudo en mi garganta, no pude decir nada, más que abrazarlo.
_comadre, tenemos que seguir – ordeno mi compadre –
_Ya vuelvo hijo-finalicé-
_ya mami, por aquí voy a estar
La alegría se desbordo en mí ser, mientras deseaba quedarme con mi hijo, pero debía de seguir este mi paseo por el cielo.
_como veras aquí están todas esas personas que en vida, cumplieron con los mandatos celestiales y niños como tu hijo que murieron sin pecado.
Caminamos por la ciudad y no pude reconocer a nadie más entre tanta gente.

Salimos de la ciudad y enrumbamos un camino ancho, con muchos árboles al costado, el camino era pedregoso.

_este camino lleva al lugar donde los cautivos, los que nunca se arrepintieron de sus actos, esperan el día del Juicio Final, donde serán enviados a sus eternas celdas de castigo.

Mientras caminábamos, pude ver de lejos unos caballos negros, se acercaron más y vi que volaban, tenia alas negras, y un jinete, cubierto de un manto oscuro, pasaron por nuestras cabezas, y nos tiramos al piso.

_Comadre! toma este ganchito, tienes que pegarle con la mano izquierda, no tienes por qué dejarte agarrar, esto son enviados de “shantuco” (en el lenguaje regional quiere decir “Satanás”) , tome ese gancho de metal, dorado, con la punta doblada, corrimos , y justo para entrar a una puerta pequeña, sentí un jalón del vestido, que me llevo de cara al suelo, me jalo fuerte, y cuando estaba cerca, le clave con fuerza ese gancho en medio de la mano peluda que estaba a punto de cogerme, Dio un grito, como el de un caballo, y prendió su rápida fuga. Me levante y seguí con el camino, mi compadre me esperaba detrás de la puerta chiquita.

Pase la puerta y me choque con la oscuridad absoluta, una oscuridad que hizo que los pelos se me paren, no se veía nada, solo mi vestidura blanca así como el de mi compadre

_comadre deme su mano, para nada suelte mi mano
_está bien compadre, no lo haré
_camine solo dirigiéndome por mi compadre, cuando una luz roja, la luz de un fuego, que salía de una cavidad en forma de pozo llego a mi rostro, a continuación de la luz escuché los gritos espantoso de mujeres que tenían las manos en medio del fuego!

_ están son las mujeres que sirvieron por mucho tiempo a Satanás, pintándose las uñas y vendiendo su dignidad por unos cuantas monedas.
_Aquellas mujeres estaban desnudas, con las manos metidas al fuego y el sonido que emitían eran de dolor, tormentosas, quejándose y maldiciendo todo el día, voltee mi mirada, el camino siguió, hasta llegar a una cueva donde hombres y mujeres bailaban, pero en vez de reír y cantar, lloraban y gritaban, estaban vestidos exageradamente, con vestidos muy cortos y harapientos uñas largas y maquillaje excesivo.

_Aquí están aquellas personas que perdieron sus vidas en vanas diversiones, los sibaritas.
_sácame de aquí, ya no puedo más, por favor
Salimos de ese lugar, y caminamos sin decir palabra alguna, hasta llegar a un lugar donde la luz me cegaba.


_hasta aquí puedo llegar, ya no puedo avanzar mas, anda tu sola.
_y que hare? a donde tengo que ir?
_tu sabrás que hacer – finalizo, mientras se perdía detrás de la luz-
Camine despacio y llegue a donde ya no pida avanzar más, mientras un olor a rosas me invadía, y penetraba hasta mi alma, nunca había olido tan rico aroma, que me desplomo al suelo.

_María levántate!
_esa voz, suave pero con autoridad me levanto casi como hipnotizada.
_María, María, levántate, tienes que volver, aun no es tu hora.
_Señor, yo quiero quedarme, quiero estar aquí por siempre – atine a decir, aun cegada por la luz-
_ María tu vivirás hasta muy viejita, tienes que volver, pero antes tienes que aprender todo lo que te voy a decir.
Apenas dijo eso, plantas crecieron a mi alrededor, de toda clases, de todo color, poco a poco, de cada uno, me dio instrucciones de uso, para usarlos como remedios, una vez terminado me dijo.
_ahora si tienes que volver
_Señor, en mi caminata por aquí, no pude ver a mi esposo, que falleció un mes atrás.
_El señor que te acompaño, no te llevo por donde tu esposo se encontraba, el espera su sentencia en la oscuridad.
_El nudo en mi garganta volvió a aparecer, y solo atine a decir ¿Por qué?
_Tú debes saber por qué está ahí, tú la acompañaste por 25 años, debes saber. Pero ahora tienes que volver, tienes que hacerlo por tus hijos, tus hijos te esperan abajo, asómate y míralos
Nubes se separaron y pude ver mi casa, como si mirase desde el techo, los veía muy cerca

Vi mi rostro apacible, como dormida, en medio de aquellos que lloraban “sipi sipi”(dícese de la persona que llora jalando los mocos) , estaba mi cuerpo tendido en una mesa, vi mi rostro muy “posheca”(pálida) , vi a mis pequeños hijos dormidos a un lado y a los más grandes llorando al lado de mis hermanos, quise acercarme y de un empujón, caí en medio de ese tumulto de llanto




Respire profundo, levantado mi cabeza, abrí mis ojos, estaba en medio de una mesa tendida, con una velas a mi costado, la gente aturdida y mis hijos abrazándome, el olor a rosas estaba en mis narices (durante un mes ese olor se quedo impregnado en mis narices, no olía nada más que eso) tenía sed, me senté y pedí un vaso con agua.

P.d:_la abuela maría tiene en la actualidad 91 años
_desde entonces prepara remedios, sanando y curando a muchas personas, supo hacerlo después del suceso
_ el olor a rosas estuvo con ella cerca de un mes, no pudiendo oler otra cosa. Compra Perfumes desde entonces, tratando de hallar un olor parecido. ahora dice que “el alma de los seres humanos es su perfume”

3 dejaron el sueño, y COMENTARÒN:

franco bryan heard dijo...

me parece que ahora eres un narrador de cuentos fascinantes, ps supono que esa es la version apocaliptica moderna de la Biblia, espero que lo tomen en cuenta aquellas personas que visiten tu blog amio.
Sigue utilizando ese don tan preciado que Dios tre dió y tengas muchos exitos.
Feliz año y que Dios te bendiga

MIGUEL A. CHECA BERNAZZI dijo...

Qué hermoso relato, Franz. El Señor nos hace ver con ojos espirituales, lo que ojos naturales no pueden hacerlo. Bendecida es la abuela María porque es guiada por el Espíritu Santo, para que sus dones de sanación sean usados con nuestras amazónicas plantas y cure al enfermo. Felicitaciones. Un fuerte abrazo, y que el Señor te bendiga.

Martín Wong dijo...

Hola. Como sabes, estuve OUT OF SERVICE durante dos brevísimas semanas (El lunes comienzan las clases ¡snif!) y me estoy poniendo al día con los blogs.

Buen relato. La idea de un cielo dantesco en el que todos tengan lo que merecen siempre ha consolado al hombre oprimido. Esta es una excelente recreación amazónica. Los diálogos están mejor construidos:

(-Tú debes saber por qué está ahí, tú la acompañaste por 25 años, debes saber.)

Redujiste los paréntesis explicativos (bien hecho) y te animaste a contarlo en primera persona, algo necesario si tienes que relatar historias místicas.

En cuanto al fondo del tema, no sé que decir. No tengo los ojos espirituales a los que se refiere Miguel Checa.

Sigue escribiendo.